Descuelgue: si cuando existen motivos

Al hilo de mi reflexión anterior, uno de los aspectos más controvertidos de la Reforma Laboral es el Descuelgue del Convenio Colectivo. Pues bien, se utilizan continuamente las referencias al mismo para definirlo como una herramienta por la que cualquier empresario no tendrá que aplicar ya las condiciones, en especial salariales, fijadas en un convenio colectivo, pudiendo descolgarse unilateralmente  de forma que éste pasa a ser “papel mojado”.

Pues bien, esta definición solo coincide con la realidad en la existencia de la posibilidad de descuelgue, porque ni dicha posibilidad es unilateral para el empresario, ni afecta a la totalidad de un convenio colectivo, ni está al alcance de todas las empresas y ni mucho menos puede aplicarse indefinidamente y sin límites.

Así, el artículo 82.3 del Estatuto de los Trabajadores que contempla la posibilidad del convenio y cuyo enlace ponemos (http://noticias.juridicas.com/base_datos/Laboral/rdleg1-1995.t3.html#a82) a los solos efectos de comprobar la veracidad de lo expuesto, en ningún caso contempla la posibilidad unilateral de la empresa de descolgarse de un convenio colectivo porque quiera, sin motivos y para siempre.

Ese descuelgue, si no se alcanza un acuerdo entre Empresa y Trabajadores, después de haber acudido previamente a la Comisión Paritaria del Convenio y posteriormente a los procedimientos de resolución voluntaria del PRECO, solo es posible si un árbitro, designado en un organismo tripartito formado por organizaciones sindicales, empresariales y representantes del Gobierno Vasco y elegido de forma imparcial, constata que efectivamente la empresa tiene causas para ello, lo autoriza y siempre de forma limitada, temporal y sometiendo el acuerdo al mismo control de legalidad que un convenio colectivo, teniendo este árbitro, como no podía ser de otra modo, también la posibilidad de denegarlo o de proponerlo en distinto grado de intensidad.

 

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