El arbitraje obligatorio no es nuevo

Es curioso porque dicha posibilidad de arbitraje obligatorio, ahora tan denostada por los sindicatos, es nueva en la ley pero no en los convenios colectivos de Bizkaia. Hay convenios colectivos (como el de Oficinas y Despachos, o el Vinos y Licores, incluso muchos de los Convenios de Comercio en cuanto al descuelgue salarial y a través de la comisión paritaria) que ya incorporan el arbitraje obligatorio del PRECO fruto de acuerdos entre patronal y sindicatos (entre los que también se encuentra ELA), de forma que si no hay un acuerdo entre las partes, repito lo deseable, en ocasiones dará la razón al empresario y en otras a los trabajadores.

Así, no hace mucho que ELA públicamente felicitaba a un árbitro del PRECO que había denegado a una empresa la posibilidad de descolgarse (http://www.finanzas.com/noticias/economia/2012-02-09/654940_felicita-desestime-solicitud-descuelgue-salarial.html) para posteriormente criticar a sus compañeros sindicatos por haber firmado en el convenio colectivo la herramienta que precisamente había posibilitado que ese árbitro decidiera, o que esta misma central sindical nombraba oficialmente un miembro en la Comisión Nacional Consultiva de Convenios Colectivos (BOE……..), organismo al que la Reforma ha encargado mediar y resolver los descuelgues no acordados, mientras que en Euskadi esa misma central pide públicamente la no creación del organismo equivalente autonómico solicitando al Gobierno Vasco que no cumpla la Reforma.

De estos hechos cada cual podrá extraer sus conclusiones, incluso estar de acuerdo con esa forma de actuar y que personalmente no entiendo, pero tendrá que ser por otras razones, porque si algo demuestran es que no siempre un árbitro va a dar la razón a la empresa y que lo afirmado de que todas las empresas “son malas”, que se van a poder descolgar porque sí y que los convenios van a pasar a ser “papel mojado” sencillamente no es cierto.

Es más, los hechos acreditan que la gran mayoría de los descuelgues que se sigan produciendo seguirán siendo mediante pacto. Así, si acudimos a los datos del CRL sobre los descuelgues producidos en el Convenio Colectivo provincial de Oficinas y Despachos (que contiene el arbitraje obligatorio en defecto de acuerdo) nos encontramos con que a pesar de haberse pactado este arbitraje vinculante prácticamente la totalidad de los descuelgues del convenio comunicados han sido acordados. La solicitud de descuelgue citada unas líneas más arriba en la que  se denegaba dicha posibilidad al empresario es en ese convenio la única vez que se ha pronunciado un árbitro. Algunos dirán que estos datos acreditan que  dicha herramienta no es necesaria, pero lejos de esa interpretación quienes negociamos sabemos que precisamente sucede al contrario. Se equilibra la posición negociadora de las partes y ello facilita, en circunstancias coyunturales, la adecuación temporal del convenio sectorial a la empresa en particular, algo mucho más complicado, a veces imposible, en un contexto normativo como el anterior, evitándose así en ocasiones la adopción de medidas más traumáticas.

Siendo un hecho cierto que con herramientas de este tipo no se va a impedir que se produzcan despidos, ojalá así fuera, más aún en un contexto económico como el actual, sí se contribuye a evitarlos. Pero lo que es más cierto es que sin herramientas de este tipo y ante el mismo contexto la destrucción de empleo será mayor.

 

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