El embrollo y alboroto que algunas sentencias están provocando con los permisos retribuidos y su cómputo

Son muchas las voces sindicales que tras la Sentencia del Tribunal Supremo del pasado 13 de febrero de 2018 (recurso 266/2016) han empezado a reclamar que todos los permisos retribuidos, independientemente de la regulación establecida en el convenio, tienen que iniciar su cómputo a partir del primer día laborable.

Sin embargo muy pocas, o ninguna mejor dicho, las que han informado de la posterior sentencia del mismo tribunal, de fecha 5 de abril de 2018 (recurso 122/2017) en la que se concluye que los 15 días por matrimonio comienzan a contar a partir del mismo día de la boda, aunque ésta haya tenido lugar en día no laborable.

Es por ello que a la Audiencia Nacional, en varias sentencias del mes de junio (entre ellas, la de fecha 13 de junio de 2018 – recurso 98/2018), se la nota ciertamente “rebotada” con el Alto Tribunal (aunque esto evidentemente es una interpretación nuestra), seguramente porque la primera de las Sentencias citada anteriormente no solo deja sin efecto una Sentencia suya en la que concluía que los 15 días de matrimonio contaban desde el día de la boda, sino que lo hace argumentando que la interpretación que había hecho la Audiencia ni se adaptaba a la interpretación literal del convenio colectivo, ni al sentido propio de sus palabras, ni a la intención de los firmantes del mismo. Vamos, poco menos que los magistrados de la Audiencia se habían equivocado “de cabo a rabo”.

Y quizás por ello la Audiencia Nacional, además de resaltar esta aparente contradicción, resuelve según sus propias palabras “con libertad de criterio”, “una vez constatado que no existe una línea jurisprudencial consolidada sobre la materia”.

Por este motivo la Audiencia Nacional, quizás con demasiada libertad de criterio en nuestra opinión, concluye en una de estas sentencias que cuando un Convenio Colectivo regula unos permisos que la propia Audiencia Nacional (no el Convenio ni la Ley) califica de “cortos” (de 2 o 3 días en los casos enjuiciados) en contraposición con otros que denomina “permisos largos”, y además utiliza en los cortos la expresión “días” y en los largos “días naturales” (al igual que el ET hace en su art.37.3), esto es porque la voluntad es diferenciar entre permisos cortos laborables y permisos largos naturales.

Pero, ¿y cuando los permisos supuestamente cortos son mejorados ostensiblemente por los negociadores? ¿Continúan siendo cortos? ¿Pasan a ser largos? ¿Cuáles son los permisos largos si la Ley únicamente habla de 15 días para un único supuesto como el matrimonio? ¿Un convenio que conceda 4 o 5 días, incluso laborables, para una hospitalización sigue siendo un permiso corto a pesar de que amplía y mejora en más del doble lo que establece la Ley? ¿O cuando un convenio colectivo indica expresamente el momento a partir del cual debe computar el plazo? ¿Y cuando lo hace en unos permisos sí y en otros no? O a mayor abundamiento, ¿qué sucede entonces cuando un convenio colectivo no solo utiliza los términos “días” o “días naturales”, sino que también utiliza el de “días hábiles”?

Pues bien, resulta evidente que ante tal embrollo, alboroto y libertad de criterio no nos queda otra que atender al supuesto concreto y a las circunstancias de cada negociación para intentar responder a cada duda que nos pueda surgir.

De hecho, ello es lo que parece justificar la aparente contradicción entre las dos sentencias del Tribunal Supremo citadas al inicio, ya que la primera fundamenta su fallo entre otros argumentos en que el convenio colectivo nada regula al respecto, mientras que la segunda de ellas concluye lo contrario porque la Normativa interna de la Empresa (ni siquiera un convenio colectivo) sí establece que las licencias comenzarán a contar “desde el mismo día del hecho causante” y en concreto el de matrimonio “desde el día de la formalización”, dando por buenas estas menciones y negando por tanto la petición sindical de que el permiso por matrimonio se inicie el primer día laborable siguiente a la boda.

Más allá de la discusión entre Salas o de los distintos supuestos enjuiciados, lo que sí parece claro es que el Tribunal Supremo permite regular si el plazo es laborable o natural, tanto su primer día como los posteriores, no siendo por tanto esta posibilidad algo indisponible conforme al art.37.3 del ET para los negociadores de un convenio colectivo.

Así, éstos pueden acordar, sin que ello sea incompatible con el carácter de norma de derecho necesario del art.37.3 del ET, que los permisos retribuidos (no solo el permiso por matrimonio) inicien su cómputo desde el mismo día en que se produce el hecho causante, de la misma forma que pueden regular que su inicio se produzca a partir del primer día laborable siguiente al día que se produzca o que en función del tipo de permiso el cómputo sea en días laborables o en naturales, aspecto este último en nuestra opinión de gran relevancia para conocer la voluntad de los negociadores de un convenio colectivo.

La mayoría de los lectores estaréis pensando que sería deseable que en cada convenio colectivo se aclarara este aspecto, y tenéis razón, si bien teniendo en cuenta la interpretación sindical que se está haciendo en este tema con carácter general a todos los convenios y sectores, dicha aclaración no resulta sencilla. Basta recordar la sentencia citada del Tribunal Supremo de abril en la que la propia normativa de la Empresa regula sin duda que el primer día debiera ser el del enlace y ello no es óbice para la reclamación.

Por ello, la primera conclusión que debemos extraer de estos pronunciamientos, sobre todo tras las Sentencias de la Audiencia Nacional, es que al menos por ahora no existe una jurisprudencia consolidada al margen de lo dispuesto en el convenio colectivo que declare que el inicio de los permisos debe producirse el primer día laborable siguiente al que se produce el hecho causante.

Y especialmente tenemos que tener en cuenta la regulación establecida en el convenio colectivo, tanto en la terminología utilizada como en su duración, que pasan a ser determinantes para conocer cuál ha sido la voluntad de los negociadores. Incluso, y teniendo en cuenta que el Tribunal Supremo en la sentencia citada del mes de abril hace referencia a una normativa interna de una empresa (y no a un convenio colectivo) también tendremos que valorar la costumbre en la empresa al respecto, evidentemente cuando ésta no sea contradictoria con lo dispuesto en el convenio colectivo aplicable.

A continuación vamos a intentar enumerar algunas reglas generales, si bien recordando siempre que debe atenderse a las peculiaridades de cada caso y cada negociación:

• Todas las sentencias comentadas coinciden en que los permisos regulados convencional o legalmente son permisos causales. ¿Esto qué quiere decir? Que van anudados inexorablemente a un hecho causante o, lo que es lo mismo, que no pueden disfrutarse en otro momento posterior.

De ahí que si durante las vacaciones de un trabajador/a fallece un familiar suyo el permiso no se disfruta después de sus vacaciones. Igualmente cuando el permiso por matrimonio coincide con éstas, salvo que el convenio colectivo permita efectivamente su acumulación. De ahí la importancia de atender a lo dispuesto en el convenio.

• No estamos en el mismo supuesto si un convenio colectivo reproduce literalmente el art.37.3 del ET o, si por el contrario, establece expresamente reglas en cuanto al disfrute de los permisos.

Por tanto, habrá que estar a lo dispuesto por los negociadores en el apartado correspondiente a “permisos retribuidos”, máxime teniendo en cuenta que, como regla general, los convenios colectivos sectoriales que se aplican en BIZKAIA amplían, en ocasiones sustancialmente, los días de permiso legalmente establecidos. Parafraseando a la Sala de la Audiencia Nacional digamos que en ocasiones no nos encontramos ante permisos cortos sino largos en comparación con la regulación del art.37.3 del ET.

Así, el Convenio General de la Industria Química expresamente establece que en todos los supuestos de licencias, salvo en los casos de hospitalización, “el inicio del disfrute de la licencia debe coincidir con el inicio del hecho causante”, acordando las partes que en los supuestos de hospitalización se podrá disfrutar a elección del trabajador/a en los días sucesivos siempre y cuando en ese momento persista dicha hospitalización.

Así, otros Convenios Colectivos utilizan expresiones similares tales como “a partir del hecho causante”, “desde el hecho causante” o “desde el mismo día del hecho causante”, que como bien dice la Audiencia Nacional y según el diccionario de la RAE tales expresiones denotan “el tiempo en el que se origina o ha de empezar a contarse una cosa” y de ninguna manera pueden querer decir que el derecho comience a partir del día siguiente al del hecho causante.

• Pero incluso hay Convenios Colectivos en los que las partes negociadoras en determinadas licencias establecen expresamente que el disfrute se inicia a partir del primer día laborable siguiente al del hecho causante, por lo que también parece lógico concluir en estos casos, y teniendo en cuenta que estamos ante un permiso causal, que allí donde no lo han hecho es porque su voluntad es que el disfrute se inicie a partir del mismo día en el que se produzca el hecho causante, sea laborable o no.

• Igualmente, la utilización del término natural, hábil o laborable por parte de los negociadores de un convenio también pasa a ser un elemento que tendremos que tener en cuenta. Así, si un convenio colectivo expresamente ha utilizado el término “laborable” es evidente que todo el plazo, no solo el primer día, será laborable.

Precisamente por esa misma razón, y si en ese mismo convenio las partes han utilizado, la expresión “días naturales” o simplemente “días” es porque también parece que su voluntad al utilizar estos términos es que el plazo completo sea natural desde que se produce el hecho causante.

En cualquier caso, pese a la “curiosa” interpretación de la Audiencia Nacional en lo que respecta a permisos cortos y largos y a las expresiones “días” y “días naturales” y teniendo en cuenta nuestra experiencia en negociación colectiva, a nuestro entender no tendría mucho sentido esta diferenciación entre cortos y largos, sino que lo más lógico es suponer que cuando las partes han pretendido que el computo fuera laborable así lo han dicho expresamente, siendo natural si no lo han hecho, en ambos casos a contar desde el hecho causante tratándose de un permiso causal.

En este sentido, los términos “días” o “días naturales” son claramente términos sinónimos al margen de la duración de los permisos, sobre todo teniendo en cuenta que en la mayoría de los convenios colectivos en los que se establece expresamente un plazo laborable, se utiliza posteriormente indistintamente el término “días” o “día naturales”, además de que literalmente el término “día” en ningún caso cabe interpretarlo como no natural o como hábil, salvo que de otra norma así se derive.

Por todo lo anterior, y también según nuestro criterio, únicamente allí donde los negociadores no hubieran ampliado los plazos legales de los permisos, ni hubieran regulado acerca del momento a partir del cual se tienen que disfrutar las licencias y/o tampoco sobre el carácter laborable o natural del plazo, podrían tenerse dudas al respecto, y siempre sin perder de vista que estamos ante un permiso causal a cuyo disfrute no ha lugar en un momento posterior cuando ya no hay hecho causante.

En definitiva, que sobre este tema seguirá habiendo sentencias y continuaremos escribiendo.

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